Sangrar al cepillarse no es normal, aunque casi todo el mundo lo dé por hecho. Es la primera señal de que la encía está inflamada, y de eso nos ocupamos con nuestros tratamientos de periodoncia en Villafranca del Castillo, de frenarlo antes de que llegue al hueso.
La enfermedad de las encías no duele hasta que está avanzada. Cuando el diente empieza a moverse, el hueso que lo sujetaba ya se ha perdido y ese no vuelve.
Por eso, con un estudio periodontal sabemos en qué punto estás exactamente y qué hace falta para pararlo.
Las enfermedades de las encías
En periodoncia distinguimos dos fases, y la diferencia entre una y otra es lo que se puede recuperar después. En la primera, gingivitis, todo vuelve atrás. En la periodontitis, segunda fase, solo se puede frenar.
Antes de tratar nada, medimos. Con una sonda revisamos punto por punto la profundidad de cada bolsa y lo cruzamos con la radiografía para ver cuánto hueso queda en cada zona.
De ahí sale un mapa de tu boca que dice qué está sano, qué está en riesgo y por dónde hay que empezar.
Es la fase inicial y afecta solo a la encía, que se hincha, se pone de un rojo más intenso y sangra al cepillarse o al pasar el hilo.
La gingivitis la provoca la placa que se acumula en el borde de la encía y se endurece hasta formar sarro.
Se resuelve por completo, y esa es la parte importante, porque a estas alturas todavía no se ha perdido nada.
Cuando la inflamación pasa de la encía al hueso que sujeta el diente, ya hablamos de periodontitis. Aparecen bolsas entre el diente y la encía, los dientes se ven más largos, se separan o empiezan a moverse.
El hueso que se pierde aquí no se recupera, así que el objetivo del tratamiento es detener el avance y conservar las piezas que quedan.