Hay problemas que no se resuelven desde fuera del diente. La cirugía oral en Villafranca del Castillo se ocupa de esos casos, desde una muela que no tiene sitio hasta un canino que se ha quedado atrapado en el hueso.
Casi todas estas intervenciones se hacen con anestesia local, duran menos de una hora y te vas a casa el mismo día.
Antes de tocar nada estudiamos tu caso con radiografía y te contamos qué vamos a hacer, cuánto dura y cómo va a ser la recuperación. Saber lo que va a pasar quita la mitad del miedo.
Es la parte de la odontología que resuelve lo que no se puede tratar desde fuera del diente. Sacar una muela que no tiene sitio, liberar un canino que se ha quedado dentro del hueso o preparar una zona que ha perdido volumen para poder colocar un implante después.
Toda la cirugía oral en Villafranca del Castillo que hacemos entra dentro de ese terreno.
La mayoría de estas intervenciones se hacen con anestesia local, duran menos de una hora y te vas a casa el mismo día. Lo que marca la diferencia no es tanto la técnica como la planificación previa, y ahí es donde ponemos el tiempo.
Las muelas del juicio salen entre los dieciséis y los veinticinco años y muchas veces no encuentran hueco, así que empujan a las de al lado, se quedan a medio salir o acumulan restos por detrás, y acaban dando problemas que se repiten.
Aun así no todas hay que quitarlas, y si la tuya ha salido bien colocada y puedes limpiarla se queda donde está.
Cuando sí hay que sacarla hacemos antes una radiografía para ver por dónde pasa el nervio y planificar la salida con el menor daño posible.
Cuando se pierde un diente, el hueso que lo sujetaba deja de recibir carga y empieza a reabsorberse, hasta que puede no quedar altura ni anchura para colocar nada encima. La regeneración añade material de injerto en la zona, lo protege y deja que el hueso propio lo vaya integrando.
Es un paso previo y no un tratamiento en sí mismo, porque su objetivo es que los implantes dentales se puedan colocar después en la posición correcta y no donde el hueso deje.
El canino es de las últimas piezas en salir y a veces se queda atrapado dentro del hueso, sobre todo por el lado del paladar. Se detecta en una radiografía de control, casi siempre durante la adolescencia, y conviene actuar pronto porque cuanto más tiempo pasa más cuesta recolocarlo.
La intervención consiste en descubrir la pieza y colocarle un pequeño aditamento para traccionarla después con ortodoncia hasta su sitio, un trabajo a dos manos entre el cirujano y el ortodoncista.