Los dientes se gastan. Muchos años apretando por la noche, masticando y tomando cosas ácidas van bajando su altura sin que te des cuenta de nada. Un día te miras en una foto de hace diez años y la sonrisa de entonces se ve más larga, más clara y más abierta que la de ahora, aunque no te falte ninguna pieza. Ese es justo el momento de plantearse una rehabilitación oral en Villafranca del Castillo.
Ahí es donde entra la rehabilitación oral. No consiste en poner algo bonito por encima para disimular, sino en devolverle a cada diente la forma, el tamaño y la altura que ha perdido, de manera que la mordida vuelva a funcionar como debe y la cara recupere el apoyo que tenía por dentro.
¿Notas que tus dientes ya no son los de antes?
Es una de las consultas que más nos llegan y casi siempre aparece tarde, cuando el desgaste ya se ve a simple vista. Cuanto antes se valora, menos hay que reconstruir después y más barato sale. En la primera visita miramos cómo cierras la boca, cuánta altura has perdido y qué piezas están comprometidas, y con eso te contamos qué hace falta de verdad y qué cuesta.
Toda la rehabilitación oral que hacemos en Villafranca del Castillo empieza por ese estudio y no por un presupuesto genérico.
Cuando los dientes se acortan, el tercio inferior de la cara se hunde con ellos. Los labios pierden el apoyo que tenían por debajo, aparecen arrugas finas alrededor de la boca y la barbilla se adelanta un poco. Es la razón por la que dos personas de la misma edad pueden aparentar diez años de diferencia sin haberse tocado la piel.
Al devolverle a cada diente su altura, el labio vuelve a apoyarse donde le corresponde y la expresión entera cambia. Es un rejuvenecimiento que no trabaja la piel sino lo que hay debajo, y por eso el resultado se mantiene solo, sin retoques ni mantenimiento cada temporada. Ven a que valoremos tu caso y te enseñamos hasta dónde se puede llegar.
Apretar los dientes por la noche los desgasta mucho más rápido de lo normal. Casi nadie sabe que lo hace, porque ocurre durmiendo, y suele descubrirlo cuando nota los dientes sensibles al frío, más cortos de lo que recuerda o con los bordes astillados. A menudo llega acompañado de dolor de mandíbula al despertar y de dolores de cabeza sin causa clara.
Antes de reconstruir nada hay que frenar la causa, porque si no el desgaste vuelve a empezar sobre lo nuevo. Estudiamos tu mordida, tratamos el bruxismo y solo entonces reconstruimos, normalmente con una férula de descarga que protege el trabajo hecho. Es el paso que muchas rehabilitaciones se saltan y también el que explica por qué algunas duran bastante menos de lo que deberían.
Cuando ya faltan varias piezas o las que quedan no se pueden salvar, la reconstrucción se hace sobre implantes. Colocamos los que hagan falta y sobre ellos montamos una dentadura fija, con la forma y el color decididos antes de empezar el tratamiento.
De todo lo que hacemos en la clínica es lo que más cambia el día a día de una persona, porque devuelve la capacidad de comer de todo y de hablar sin estar pendiente de la boca. Planificamos cada caso con pruebas de imagen y te mostramos cómo va a quedar antes de tocar nada. Pide una valoración y te decimos si tu caso es de este tipo o si hay un camino más sencillo.